La amalgama dental se ha utilizado ampliamente para las restauraciones dentales; sin embargo, la preocupación por la exposición al mercurio ha impulsado un cambio a nivel mundial hacia alternativas más seguras. El Convenio comenzó con la reducción gradual del uso de la amalgama dental y ahora exige a las Partes que la eliminen progresivamente para 2034.
El camino hacia una odontología sin mercurio
El Convenio se modificó en tres ocasiones para reforzar las medidas relativas a la amalgama dental. Desde 2023, las Partes deben evitar el uso de amalgama dental en niños, mujeres embarazadas y madres lactantes, así como el uso de mercurio a granel en las clínicas dentales. En 2025, las Partes acordaron eliminar progresivamente la fabricación, la importación y la exportación de amalgamas dentales para 2034, salvo en los casos en que los odontólogos lo consideren necesario en función de las necesidades de los pacientes, y pidieron que se intensificaran las medidas encaminadas a dicha eliminación. Las Partes que no hayan eliminado las amalgamas dentales deberán presentar periódicamente planes de acción para su eliminación.
Herramientas políticas para la eliminación gradual
Con vistas a la eliminación gradual, se anima a las Partes a aplicar diversas medidas, como promover la atención dental preventiva, desalentar las pólizas de seguro que favorecen las amalgamas frente a las alternativas sin mercurio y colaborar con las asociaciones dentales y las instituciones educativas para facilitar esta transición. Para prevenir la contaminación derivada de la retirada de las amalgamas dentales ya utilizadas en tratamientos, la gestión de los residuos dentales y de las aguas residuales sigue siendo una prioridad.
Conoce al experto
Si necesita más información, no dude en ponerse en contacto con Eisaku Toda, oficial superior de gestión de proyectos de la Secretaría del Convenio de Minamata sobre el Mercurio, en eisaku.toda [at] un.org.